Dron que estás en los cielos, vuela por nosotros.

Como ya ocurrió con otros tantos inventos tecnológicos y revolucionarios véase, internet, los autos 4×4, cámaras de vigilancia, teléfonos móviles y pañales para adultos, primero se idearon con fines militares y después, una vez comprobada su efectividad y potencial, se comercializa como  una exclusiva solución a todos los problemas, el dron apareció en nuestras vidas, aunque no sé si para quedarse o volarnos la cabeza.

Da respeto leer noticias que el presidente Donald Trump ha revocado un simple requesito porque el que los oficiales de inteligencia de EE.UU. deban dar a conocer públicamente el número de civiles muertos en ataques con realizados con drones y otros ataques contra objetivos terroristas (y ésto es lo más curioso) fuera de las zonas de guerra.

Ya en 2018, la administración norteamericana ignoró la fecha límite de mayo para el recuento anual de las víctimas civiles y enemigas requeridas en virtud de una orden firmada en 2016 por el entonces presidente Barack Obama. Pero el mundo sigue girando, para unos siempre a favor de las agujas del reloj, y para la mayoría que usamos relojes digitales, sólo matamos el tiempo mirando al cielo, por si acaso,  y si amanece, que no es poco, mejor.

Si para rematarla faena,  el portavoz del ejército de Yemen del movimiento popular yemení Ansarolá ha nombrado el 2019, ‘año de drones yemeníes’ y ha anunciado que disponen de un gran arsenal de aviones no tripulados del modelo Qasef K-2, de producción propia, además de misiles balísticos de corto alcance, que pronto estrenarán. Por otra parte aportó una serie de datos publicados el pasado diciembre  por el proyecto Datos sobre Localización y Acontecimientos de Conflictos Armados (Acled, por sus siglas en inglés) que se estima en más de 60 000 la cifra de civiles muertos en la agresión iniciada en marzo de 2015 por Arabia Saudí y sus aliados contra el país más pobre del mundo árabe.

Pero que nadie se preocupe, que ya tenemos la solución, hecha la ley hecha la trampa, y tal y como ocurrió y ocurre con los virus y antivirus, creados y vendidos por las mismas empresas; ya existen los asesinos de drones, por ejemplo la empresa IXI Technology, una compañía de Yorba Linda  suministra equipos electrónicos a las fuerzas armadas de EEUU y a grandes ciudades norteamericanas dichos sistemas con el fin de derribar aviones no tripulados, supuestamente porque interfiere con los aviones de extinción de incendios y los helicópteros de la policía en localidades civiles.

Ahora cada vez que mires al cielo, además de para ver si va a llover, y los creyentes para dejarse oír en las alturas celestiales, recomiendo echar un ojo más agudo y temeroso, no sea que aparezca un dron, y sea peor que una lluvia ácida o que nos parta un rayo. Dron no lo quiera, digo Dios.

 

 

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