Reflexión sobre las elecciones electorales en ESPAÑA

Me arriesgo a aventurar que las elecciones del 28 de abril de 2019, son una vez más el fruto de la categoría moral e irreal de los representantes, (todos hombres, qué raro) de los partidos políticos de ESPAÑA, todos se funden y confunden.

Nadie piensa en lo mejor para el pueblo, esa frase tan usada y tan importante, como un voto, o un derecho o un izquierdo.

Hoy las ideas no tienen fronteras, sólo cifras y deseos.

En teoría, todos partidos constitucionales están por el bien común, no sólo de los españoles de bien, armados de razones, sino por todos los españoles, con Ñ y bandera, vendida y maltratada.

España no tiene dueño, y se alquila en las urnas. Cada 4 años, pero se creía que los españoles agotados y cansados de políticos, buscaríamos los extremos, las respuestas fáciles. Este país es más democrático y real, que los discursos e ideas perdidos entre humos e himnos. España respira vida.

No me importa a lo que suene, sólo transmito el sonido de los votos cayendo en las urnas. Mucho ruido y pocas nueces.

Las derechas unidas y buscando su centro, descentradas y haciéndolo todo a derechas, sin buscar una visión global, han caído en el centro del lado oscuro; y la izquierda, esa gran desconocida, ajusticiada por los suyos y exigente cuando duerme, ahora se levanta ante el rumor y el miedo, no por política. Es lo malo de la izquierda con dinero, que se le olvida votar cada 8 años, entre mil cosas.

Yo que he votado en blanco, porque sinceramente, todo era tan teatral que no he visto a nadie que me dé la seguridad, ni la credibilidad para regalarle mi tesoro más preciado.

 


 

 

 

 

 

 

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